Images: Danilo Rizutti & Salvatore Vuono

Para vender nuestra casa tiene que haber interesados que la visiten. Es importante prepararnos para mostrar la casa en las mejores condiciones, pues la primera impresión que se lleven los interesados es muy importante. Por eso, hay que cuidar el mobiliario, que todo esté ordenado, que no haya olores desagradables, y que el piso no tenga desperfectos o deterioros, como goteras, desconchados, etc. Antes de publicitar la vivienda conviene corregir estas deficiencias si las hubiera.
Al mostrar la casa puedes llevar la iniciativa, pero sin abrumar. Puedes hacer ver discretamente los puntos fuertes que la hacen destacar de otras. Una vez realizado el primer recorrido, puedes ofrecer un segundo, esta vez sin acompañar para que los interesados gocen de cierta intimidad y puedan intercambiar comentarios. Debes intentar, dentro de lo posible, obtener información de algunos aspectos de los interesados, bien al concretar la visita, o en la presentación. Información sobre la profesión, número de componentes de la familia, motivación para cambiar de vivienda, cualidades de la casa que buscan, razones por las que han desestimado otros pisos, etc., te puede facilitar la venta y hacer frente a las posibles objeciones y reparos que te vayan poniendo.
Es difícil que el interesado tome una decisión en la primera visita, por lo que es muy posible que tengas que mostrarla una segunda y una tercera vez, lo cual significa que la negociación va por el buen camino. Insiste al posible comprador que el piso está en precio de mercado, y puedes instarle a comprobarlo con otras ofertas.
No obstante, es posible que tengas que hacer alguna concesión, que puede consistir en una pequeña reducción del precio final, en la forma de pago, en los gastos de escrituración o en alguna otra ventaja.
Una vez concretada la venta de la casa, hay que comprometerse por escrito, pero esto lo tratamos en el apartado El Contrato.